Lipovetsky aborda la conmoción de la sociedad contemporánea, considerando su entorno, ideología, creencias, etc. Se trata, pues, del individuo contemporáneo dentro de la era del consumo masificado.
El autor cree que a partir de esta era del consumo surge una forma de control del comportamiento y la diversificación de los modos de vida, que afecta a las creencias, las ideologías y los roles.
Se dice entonces que aparece una nueva fase en las sociedades occidentales, denominado el proceso de personalización, que gira entorno a la novedad.
Esta condición modifica, evidentemente, la forma de organización de una sociedad dada, las sus significaciones, valores y el modo de actuar de los individuos que la componen. Se forma, entonces, una sociedad basada en la información y en la formación (creación, exaltación) de necesidades individuales.
Se presenta así el narcisismo, hedonismo, la exaltación personal y egocéntrica. Así, la lógica individualista proyecta sus valores de un individuo a otro, tejiendo una compleja red que se proyecta en la organización social.
Este proceso de personalización surge como el fin de la edad moderna para dar paso a la sociedad postmoderna, caracterizada por la indiferencia, el sentimiento de reiteración y estancamiento, la autonomía privada, la innovación superficial, el aquí y ahora, sin contemplar el futuro y el consumismo, que se extiende hasta la esfera de lo privado, propagado por los medios de comunicación masiva.
En esta nueva concepción de una sociedad postmoderna, se pasa de un individualismo limitado al individualismo total. Los “anti-valores” individuales se propagan cual peste y afecta a los miembros de una sociedad.
Esta era postmoderna esta obsesionada con la información y la expresión, donde todos podemos ser el locutor y ser oídos; La expresión gratuita, la prioridad del acto de comunicación sobre lo comunicado, la indiferencia por lo comunicado, la comunicación sin objetivo ni público, el emisor se ha convertido en el principal receptor. Hay una necesidad de expresarse en sí, aunque sea para si mismo, comunicar por comunicar, expresarse solo por el hecho de expresar, es decir, la lógica del vacío.
lunes, 23 de noviembre de 2009
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